Cada uno de nosotros tiene su propia "zona de
confort", un concepto que no se limita a un lugar real sino que más bien
es un constructo psicológico que define nuestra rutina en la vida cotidiana.
El
concepto zona de confort se remonta a un experimento clásico en psicología
realizado en 1908 por los psicólogos Robert M. Yerkes y John D. Dodson, quienes
explicaron que un estado de comodidad relativa generaba un nivel constante de
rendimiento.
Sin
embargo, también puntualizaron que para mejorar ese rendimiento necesitamos
experimentar cierto grado de ansiedad,
salir a conquistar un espacio en el que el estrés aumenta un poco. Llamaron a
ese espacio "ansiedad óptima", e indicaron que se encuentra justo
fuera de las fronteras de nuestra zona de confort.
Nuestra zona de confort nos da abrigo y nos hace
sentir seguros. Abarca todo aquello que conocemos, esos ambientes de los que
nos sentimos parte y en donde estamos totalmente a gusto.
Pero eso mismo que nos protege también puede
causarnos daño. Acomodarse significa estancarse, no buscar nuevos estímulos,
nuevos retos. Por eso es importante ser valiente, olvidarse del miedo a lo
desconocido y salir de esa zona de confort para buscar nuevas emociones, nuevos
aprendizajes.
-Julcamoro Carmona, Isamar
No hay comentarios:
Publicar un comentario