En nuestro país se evidencia con mayor
énfasis las desigualdades sociales. Por ejemplo, observamos a diario como los
campesinos son marginados por su forma de hablar, de vestir y por la educación,
los niños que vienen de provincia a estudiar en los colegios de las grandes
ciudades son discriminados por su condición económica y social. Un claro
ejemplo la obra de Paco Yunque la obra de César Vallejo que nos muestra el
maltrato, las desigualdades e injusticias con los más indefensos.
Según Miguel Oviedo:
“Asume
que el final del cuento se debe a las obsesiones típicas de su autor, la
fatalidad, la humillación, la pobreza, la solidaridad natural de los
desposeídos y el inexplicable castigo que sufren inocentes”.
Me parece que esta lectura no es del todo correcta.
Pues tiene un final “realista” que consiste ver la naturaleza de la sociedad
peruana, sino que también busca trasladar al lector la tarea de “hacer
algo al respecto”
Ahora bien ¿Por qué Paco Yunque nos deja un sabor
amargo después de la lectura? Pues porque no termina como creemos que va a
concluir con el castigo merecido de Humberto Grieve debido a los innumerables
abusos cometidos en contra de Paco Yunque y sus amigos.
La indignación, la rabia que ha generado el final a
que el lector asuma el rol de Paco Yunque y, simultáneamente, condene la
actitud de Grieve y el sistema que sustenta y avalo su proceder: el
capitalismo.
Querido lector pensar que Paco Yunque es un típico
relato realista, donde el narrador pone en evidencia la conducta de Humberto
Grieve, sino que juzga como errado y responsable el estado de zozobra que vive
en el salón.
Fátima Araujo Tello
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