domingo, 17 de diciembre de 2017

La lógica de los conectores en el texto: Mi princesa de cuentos

Aquel paseo por el parque en la mañana del mes pasado, que aún recuerdo como si hubiera sido ayer, cuando el viento por la tarde rozó suavemente mis mejillas he hizo que mi ser vuelva a renacer, a vivir otra vez, como si antes hubiera estado seco, vació por dentro como un tallo a punto de quebrarse por falta de amor, cariño y cuidado.
A causa de ese fresco aire vi todo desde una perspectiva diferente muy diferente, mi mundo ya no era gris, sino un lugar de esperanza, lleno de vida y muchos colores que jamás en mis diecisiete años de existencia me hubiera imaginado conocer.
Cuando ya empezaba a caer la noche tu infantil sonrisa tocó mi corazón, ye te quiero, gritaba mi alma desesperadamente dentro de mi ser. Te fuiste acercando, y yo a también; lentamente pero seguro, en casi de que otra vez salga corriendo como un cobarde, como desde el primer día en que te conocí y topamos miradas de esas que nunca se olvidan.
Al estar frente a frente y ver tu rostro desanimado, perdido en el mundo como si hubieses llorado toda la madrugada; en ese momento se me fue la alegría que llevaba por dentro, sin embargo, poco a poco a través de las risas que se fueron presentando, en tu bello semblante se te fue pronunciando tu hermosa sonrisa, la cual te caracteriza mucho y yo amo sin duda alguna.

Al terminar la plática me di cuenta de que habían pasado horas desde que entre tu distancia y la mía era casi nula, me sentí muy feliz como si una explosión de sentimientos hubiera surgido en mi interior. Nos despedimos con un beso en la mejilla, ese es el primer aroma tuyo que quedó impregnado en mí.
Aunque ahora te tengo en mis brazos jamás olvidaré en primer día en que entable conversación contigo ni tu aroma que hasta hoy para mí es como una droga. Tal vez suene muy cursi pero eres y serás siempre la princesa de cuentos que siempre he esperado tener.

-Cotrina Castro, Nayeli

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